Yo, mi, me, con..miga

viernes, 26 de julio de 2013

El cantero.

Esta escultura no está en mi pueblo, pero podría estar perfectamente, porque para canteros, en Calatorao !!


Hace mucho tiempo vivía en un pueblito de Zuberoa un cantero. A pesar de que su trabajo era muy necesario y respetado, el no estaba contento puesto que era muy duro y fatigoso.
 En aquella época en estas tierras había muchos Lamiñaku, pequeños seres con los poderes de las brujas pero sin su maldad y el cantero se encontró con uno de ellos
-¿Que te ocurre cantero?¿no eres feliz?
-Pues la verdad es que no. Esto de picar la piedra es muy fatigoso y apenas gano para vivir bien. ¡Ojala fuera rico!
-Si eso es lo que quieres, eso serás
 Y le hizo rico
 Al principio disfrutó mucho de su nueva situación y de sus criados y de sus lujos, pero pronto se cansó
 -Si, soy muy rico, pero no soy poderoso
 Y el Lamiñaku se volvió a aparecer y le dijo
-¿Que ocurre ahora?¿no eres feliz ahora?
-Si, soy rico, pero no tengo poder, ¡Ojalá fuera emperador!
 Y el Lamiñaku le hizo Emperador
 Ahora si que disfrutaba de su condición. Era el Emperador! Todo el mundo le obedecía y acataban sus ordenes sin dudarlo. Y así llegó uno de los veranos más calurosos que se recuerdan y no había un solo lugar en donde estar fresco. Y así el Emperador pensaba
-Vaya calor, y yo el Emperador no puedo hacer nada eso es que el sol es más poderoso que yo, ¡Ojalá fuera sol!
 Y de nuevo el Lamiñaku se apareció y tras escucharle le convirtió en sol
 De nuevo estaba feliz como sol, cuando una nubecilla se puso delante de el y le tapó y pensó que esa nubecilla era más poderosa que él y deseó ser nube
 Y el Lamiñaku le convirtió en nube
 Ser nube si que era divertido. Podía ir y venir, arreciar con su lluvia a quien quisiera y entonces se fijó en una dura roca que permanecía inmutable antes sus poderosas lluvias y pensó que esa roca era más poderosa que él así que deseo ser roca.
 Y el Lamiñaku le hizo roca
 Pero al poco de ser roca sintió unos martillazos terribles y comenzó a partirse en pedazos y gritó:
-El cantero es él más poderoso puesto que rompe la piedra en mil pedazos ¡Ojalá yo fuera cantero!
 Y el Lamiñaku le hizo cantero de nuevo
-Tienes una cosa y quieres otra- le dijo- Ya lo ves, estas igual que al principio. Mejor será que de ahora en adelante seamos cada uno lo que somos: tu cantero y yo Lamiñaku
 y desapareció para no volver, pero el cantero tampoco le echó en falta y nunca mas volvió a quejarse de su suerte.


De por ahí.


Es inherente a la condición humana : querer ser lo que no se es y tener lo que no se tiene.
De unos mas que de otros, desde luego.
Buen día.

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