Yo, mi, me, con..miga

miércoles, 26 de junio de 2013

Un lugar en el mundo.


Bienvenido a esta ciudad. 
Suponemos que, si ha elegido instalarse aquí, conocerá nuestra principal regla. No obstante y para evitar equívocos, queremos recordarle que quienes fundamos esta ciudad éramos (posiblemente) débiles, feos, bajos o torpes. 
Sin embargo, la razón por la que padecimos no fue ser débil, feo, bajo o torpe. La razón por la que padecimos fue que se nos comparó con otros (hermanos, parientes, vecinos…) más fuertes, más esbeltos, más altos, más listos. 
Muchos de nosotros sufrimos desde niños la comparación, a menudo persistente, con otras personas. Puede que fuera un proceder irreflexivo, incluso bienintencionado, pero a nosotros nos dolió. 
Por eso fundamos esta ciudad, la llamamos "Sin Comparación" y promulgamos su norma suprema: 
“Nadie puede ser comparado con nadie”. 
Si algún residente infringe esta regla, será obligado a irse de aquí. Por lo demás, la nuestra es una ciudad acogedora y –creemos- grata para vivir. 
Esperamos que, si decide quedarse con nosotros, su estancia le resulte feliz y, por encima de todo, incomparable.

Saiz de Marco.


Cada ser es único e irrepetible, por eso, huelgan las comparaciones.
Os deseo un miércoles feliz.

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